miércoles, 16 de diciembre de 2015

poesía dinastía Tang

EN BUSCA DEL ERMITAÑO DE LA COLINA 
 Sobre la distante cima del monte
hay una cabaña;
un sendero serpentea treinta li *
hacia lo alto.
Llamo a la puerta
pero ningún criado responde;
echo una ojeada y sólo veo
una mesa y un banco.
Quizás fuiste de paseo
en tu silla de manos,
o estarás pescando
en las aguas otoñales.
Quizás, Como
golondrinas que girasen y se sumergieran
pasamos sin toparnos.
Con propósito firme permanezco
mirando fijamente al Cielo.
La hierba se ha vigorizado
con la lluvia reciente.
Al atardecer, junto a tu ventana
suspira el viento en los pinos.
Al detenerme allá me siento
pleno de paz y tranquilidad.
La escena y el sonido aguzan
el ojo y el oído;
aunque no hay
huésped ni anfitrión
he captado el significado
de tu filosofía.
Cuando el éxtasis se hubo extinguido
descendí de la montaña.
¿Para qué habría de aguardar tu llegada?
                                          Ch'iu Wei

Allá lejos,al Sur,tengo mi morada florida
que mira hacia los montes del mediodía.
En todo el año nadie llama a mi puerta
todo el día, sin preocupaciones,
gozo un largo descanso;
paso el tiempo bebiendo y pescando.
Si quieres venir, saldré a recibirte.
                                      Wang Wei


Tengo necesidad de alejamiento,
deseo de caminar por valles y colinas
deseo de viajar por pueblos y veredas
a la manera de Basho en el antiguo Japón.
Lastima, en el campo nuestro
acecha el peligro:
paramilitares, guerrilleros y delincuencia
que a la hora de la muerte
son una misma cosa.
                                   Sanandrés