LOS BÚHOS
Al abrigo de los aleros,
los búhos meditan en fila,
vigilante la roja pupila,
como filósofos austeros
Inmóviles permanecerán
Hasta la melancólica hora
en que el sol las colinas dora.
Las sombras acechando están
su actitud dice al sabio el secreto:
hay que saber estarse quieto,
y del tumulto tener cuidado.
¡Cuantos – y yo soy buen testigo-
han sufrido el justo castigo
por haber de sitio cambiado !
BAUDELAIRE
EL ALBATROS
Suelen, por divertirse, los mozos marineros
cazar albatros, grandes pájaros de los mares
que siguen lentamente, indolentes viajeros,
al barco que navega sobre abismos y azares.
Apenas lo arrojan allí sobre cubierta,
príncipes del azul, torpes y avergonzados,
el ala grande y blanca aflojan como muerta
y la dejan, cual remos caer a sus costados.
¡Que débil y qué inútil
ahora el viajero alado!
Él antes tan hermoso, ¡qué grotesco en el suelo!
Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado,
otro imita, renqueando del inválido, el vuelo.
El poeta es igual…Allá arriba, en la altura,
¡que importan flechas, rayos, tempestad desatada!
Desterrado en el mundo, concluyó la aventura:
¡sus alas de gigante no le sirven de nada!
BAUDELAIRE
UN TURPIAL
Un turpial
inmóvil
sobre la rama de una palmera
que mira al horizonte río.
Si así permaneciera,
sin noticias, sin el ruido de la música popular,
otro sería mi cantar
SANANDRÉS